Para terminar con los Campeonatos de Europa de pista, que han tenido lugar esta semana en Konya (Turquía) sólo nos queda dar un repaso a lo que ha sido la actuación nacional en este evento. Y aunque España haya acabado fuera del medallero, y eso impida hablar de un balance plenamente positivo, pienso que hay varios aspectos muy positivos en comparación, sin ir más lejos, con el Europeo de hace un año en Heusden-Zolder y que demuestra un interesante cambio de tendencia, pero que algunos deben interpretar correctamente y no ceñirse exclusivamente ni a los récords ni al medallero.
Por muy rápido que sea el velódromo turco, la mejora de
la cuarteta española ha sido palpable, bajando la plusmarca conseguida en Santiago
de 3:56.472 a unos más que interesantes 3:51.299, que la acercan a las
selecciones punteras, aunque sería de ingenuos pensar que está todo hecho. Hay
mucho que trabajar, pero hay mimbres, ganas y un ambiente que no se conocía
en los últimos tiempos en la selección.
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| Fotos de los récords materializados de las pruebas por equipos, de la persecución masculina y el kilómetro femenino. Fotos: Fed. Española |
En tercer lugar, quiero señalar a Helena Casas que sigue
siendo una garantía. Lo del récord del kilómetro (1:07.299) no le doy mayor
importancia conseguir un tiempo de más valor; lo importante es que la
catalana siga siendo capaz de meterse en una final de keirin de todo un
Campeonato de Europa. Ojalá este 2026 siga siendo exitoso en su objetivo de
poder clasificarse para un Mundial… y ojalá, aunque no sea este año, salga
alguna velocista o velocistas a las que pueda enseñarles el oficio y que España
vuelva a tener representación en esta disciplina. Si países como Italia o
Bélgica ya lo están consiguiendo, ¿por qué no el nuestro?
Y termino con los velocistas, porque posiblemente sean
quienes más han notado en este año el cambio moral que necesitaban para poder volver
a ser competitivos, a poco que la fortuna no les vuelva la espalda. También
ha habido aquí récord por equipos (43.601), pero sobre todo lo que se palpa es
la confianza. Y es cierto que, como en el caso de la persecución, el
objetivo está lejos… pero ya no se ve tanto.
En cuanto a los fondistas, simplemente mencionar esa viriasis que descompuso en sentido figurado y literal a los especialistas españoles, cuyos planes se vinieron abajo. Obviamente ha sido la cruz del Europeo y aunque es algo que puede sucederle a cualquiera, obligará a un plan B de cara a la participación en la Copa del Mundo y quien sabe si en lo que estaba previsto para los próximos meses de cara al Mundial.
Quizá alguno debería
sacar conclusiones de que en esto de la pista no vale con estar en los grandes
compromisos, sino que hay que participar -como hicieron Eva Anguela e Izzy Escalera
el pasado año- en todo tipo de pruebas para que luego llegue la oportunidad de obtener resultados en esos eventos. Y eso cuesta dinero y medios.
















