Con su exhibición ayer en la
prueba de fondo Benjamín Noval se convertía en el segundo ciclista junior de
la historia en ganar el ‘arco iris’ en contrarreloj y línea en un mismo
Campeonato después de Remco Evenepoel. Todos sabemos a lo que ha llegado el
belga y todos deseamos saber hasta dónde puede llegar este asturiano. Aunque siendo
como es, humilde pero maduro, bien rodeado, que sabe marcarse objetivos
realistas, pero ambiciosos, y que es una esponja a la hora de aprender, no dudamos
que llegará muy alto.
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| La familia, un gran apoyo para Noval. Foto: Fed. Española |
Pero no vamos a hablar del futuro, que está por escribir y depende de muchos factores, ni siquiera del presente tan dulce que supone ese doble título mundial, sino de un pasado de no hace muchos años cuando Noval se medía con otros chavales que también estaban aprendiendo en las categorías de formación…. aunque su ambición en competición era algo innato que desde bien pequeño sacó a relucir.
Como es conocido, Benjamín comenzó
a competir con una cierta asiduidad en infantiles. Y pronto comenzó a brillar en
carretera, pero también en ciclocross. Incluso en el de mountain bike, una
disciplina que nunca ha querido perder en competición, y que le llevó, por
ejemplo, a ganar este año el Campeonato de España, aun siendo la única
prueba en la que participó en toda la temporada.
Y también compitió en pista.
Bueno, ese ‘mix’ tan interesante de la Asturiana de correr en las pistas a
las que puede ser un poco presuntuoso llamarlas velódromos, aunque con
bicicletas de carretera. Eso sí, compitiendo en pruebas tan clásicas como el
scratch, la puntuación o la eliminación y otras tan vistosas como la danesa o
el ‘snowball’. En cualquier caso, una excelente oportunidad en la formación
de los chavales.
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| A la derecha de la foto, junto a Adolfo Alperi, en 2021. Foto: FCPA |
Un torneo en el que se impuso en
su primera edición, en 2021, cuando se llamaba Liga de Promoción de la FCPA y era
infantil de primer año. Y repetía en 2022, en su segundo año en la categoría,
ya con su denominación actual. Y siempre con los colores del MMR, esa magnífica
estructura de formación asturiana.
Como cadete siguió probando e
intervino en varias pruebas de la Liga de Pista. Pero una caída en Valladolid
le retrajo un poco. Y el hecho de que tuviera una campaña muy densa con el
ciclocross y la carretera le alejó de los velódromos. Pero como bien resume el
seleccionador asturiano, Santi Pérez, “es un talento de naturaleza, capaz de
brillar en cualquier prueba que se dispute sobre dos ruedas”.
Ahora con INEOS no es descabellado que algún día le toque
entrenar en el velódromo. En este caso nos parece improbable que vuelva a
competir, aunque nos encantaría seguir viéndose en cualquier otra
disciplina aparte de la carretera. Y por supuesto en la ruta donde debe ser
el estandarte de una generación excepcional. Y que algunos de sus
compañeros de ‘quinta’ se animen a aplicar la compatibilidad con otras
disciplinas... y si es con la pista, mejor.